Despójate

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*Despójate - Un año que viene y otro que se va. Ocasión que usan muchos para las resoluciones. Tiempo de emprender nuevas tareas, cumplir promesas y tomar decisiones. Tiempo de hacerse un inventario espiritual. Tiempo para mirarse en un espejo y criticarte. Muchos quieren hacer cambios. Llevan el año pensando en qué hacer y cómo hacerlo. Cambiar como se ven, como se sienten, como viven o como quieren ser. No importe lo bueno que haya sido el pasado año, algo de seguro los atormentó. El dinero, la salud, la familia, el trabajo, las amistades, la Iglesia, el gobierno y los catástrofes inesperados pudieron hacer de su vida un verdadero infierno. Un remolino que parecía tragarte. Problema tras problema. Desilusión tras desilusión. Lagrima tras lagrima.

* Así como hay problemas, hay maneras de arreglarlos. Algunos buscan acumular, adquirir y agrandar. Piensan que con un mejor carro, una casa más grande, diferente trabajo, mejor joyería y ropa, superarán los obstáculos que los atronchan. Nadie puede negar que estas cositas dan gusto. Pero de verdad crees que esa casa nueva te traiga felicidad. Si en tu casa no había armonía, crees que el olor a nuevo lo traerá.

* La apariencia está siempre primero en algunos. Si rebajan, si se pintan el pelo, si se hacen cirugía o demás entonces serán felices. No saben que lo que pueden encontrar es a alguien que tambien juzga por la estética. Buscar quien te quiera por tí es lo ideal.

* Muchos quieren cambiar sus relaciones personales. Creen que todo lo arreglan con salir de fulano o alejándose de prenseja. A veces esto se convierte en obsesión y los enferma. Egoístas que le hacen la vida imposible a su pareja y a ellos mismos. Solamente ven lo malo. Hablan pestes que se riegan por donde quiera. Y si se salen con las suyas, terminan con otro peor. Castigo real por no apreciar lo que tienen y por insistir que el problema es siempre ajeno.

* En la lista tambien tenemos a los que huyen. Se mudan más que los jueyes. Ningun sitio le basta. Siempre le encuentran faltas a los sitios. Empiezan bien, pero tarde o temprano echan. Se cansan y le encuentran fallas hasta a los alcaldes. Se pasan explicando las razones. Razones que son similares a los que han usado antes. Estos dan pena, bendito, parecen gitanos. Eternamente cargando con sus muebles y sus motetes.

* Y por último, tenemos a las resoluciones religiosas. Los que deciden con no están lo suficiente en la Iglesia. Los que se sienten alejados de Dios. Los que no ven sentido y propósito en sus vidas y quieren volver a la Iglesia, donde una vez se sintieron en paz y contentos. Estos reconocen que tener a Cristo en sus vidas equivale al éxito. Han experimentado ya el milagro de paz que trae el Espíritu Santo a las vidas de aquellos que lo aceptan. Ese gozo que una vez sintieron no lo han podido comprar, ni cambiar, ni hipotecear. Sólo viviendo en Jesús y cumpliendo su Palabra llegarán a tener una felicidad y una resignación que los ayudarán a enfrentar los problemas de este año y de los que vendrán.

* Hacer y cumplir resoluciones es noble. Requieren carácter y toman esfuerzo. Pero en vez de acumular, porque no tratas de despojar. Muchos de los problemas son naturales y comunes. Problemas de salud, desastres y accidentes les llega a todos. Pero hay algunos que nos los buscamos. Nuestros deseos, egoísmos, genios, prejuicios y miedos nos pueden crear tormenta tras tormenta, creando y resolviendo situación tras situación. Despójate. Si hay algo que te atrasa, sal de ello. Si tienes una relación que te perjudica, sal de ella. Tú, mejor que nadie, sabe lo que te conviene. Las amistades, los vicios, las venganzas, la jerga, la envidia, la soberbia y el orgullo son ropas que no quieres ponerte. Despójate. Sal de las pequeñeces que tanta vida te roban a diario. Esa energía la puedes usar buscando y fomentando la Gloria de Dios.

* ¿Sabes lo que de verdad importa en tu vida? Jesús. Viviendo cerca de su misericordia, podrás perdonar y sentirte perdonado. Conociendo su amor, entonces podrás amar y ser amado. Y cumpliendo su Palabra tu felicidad será infinita. Porque la Palabra de nuestro Redentor permea todos nuestras actos y quehaceres. Siguiendo su patrón de vida podrás sacarle provecho y sentido de cualquier situación que surga. Tu paciencia se multiplicará y experimentando su sabiuduría tendrás resignación cuando te encuentres sin respuesta.

* Haz lo mejor que puedas con lo que tengas y donde estés. Procura la armonía en tu hogar, en vez de buscar otra. Lucha junto a tu pareja en vez de en contra. Si tienes que trababjar, pues hazlo bien, en vez de amargarte la vida. Ese carrito nuevo y su cuenta pueden tener efectos indeseados. Escoge tus amistades sabiamente. Muchas veces el mejor panita es quien más te atrasa. Cuida de tu salud, pero sientese bien con los encantos que Dios te dio. Si a tu Creador le basta tu apariencia, que se jeringue el que no le guste y no valore tu intelecto y tu caracter. Tú eres un ser no menos importante que cualquier otro sobre la tierra. Quiérete.

* No sigas buscando soluciones externas y superfluas. Las respuestas que buscas están dentro de tí. Entrégate a Jesús y verás como tus esfuerzos serán recompensados y tus hazañas se convertirán en victorias reales. Un año que viene y otro que se va. ¿Cual será el año en que recibas a tu Señor? No esperes por la tragedia para endulzar tu vida con la sangre de Cristo. No esperes al año que viene para acercate a tu Dios. Despójate y recibe al Señor con el corazón limpio y tu mente decidida. Porque las años se pierden y su paciencia no se pone a prueba. Un año que viene y pronto acabarán. Un año que viene y pronto acabarán.                              

                                                                                     Luis Nieves Sánchez, SSN.