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María |

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MARíA - ¡Ay Virgen! Así exclamamos cuando sabemos de alguna noticia ó evento que nos trastorne o nos asombre. ¿Porqué será? Será que la nombramos porque sabemos que ella puede entender tal desgracia, tal acontecimiento. Que ella tambien pasó por eso. Que ella compadece los sentimientos de los afligidos, porque ella también fue afligida. Ser escogida por Dios para traer a nuestro Salvador Jesucristo al mundo fueron de seguro momentos de inmensa alegría, sorpresa y humildad. Pero si piensas que su vida fue un jardín de rosas, te equivocas. Problemas de pobreza, persecución y tristeza la habrían de acompañar por siempre. Como toda madre, la alegría y gozo de un hijo nuevo nublaría cualquier preocupación que experimentaba por su bienestar. Pero la crianza del Hijo del Hombre no pudo haber sido fácil. La brillantez y la sabiduría de Jesús no eran comunes, ni normales en los pueblecillos de esa area y de esa época. Los eruditos venían de familias adineradas. El pobre que se atreviera a hablar y cuestionar las leyes y las tradiciones hebreas sólo podía buscarse la burla y la enemistad de los demás. * Los vecinos, como siempre son los vecinos, de seguro lo tenían en la mirilla por diferente. "¿De qué habla éste? ¿Se cree que lo sabe todo? Está medio raro éste. Nunca lo veo trabajando. Se pasa leyendo." Lo menos que pensaban sus compueblanos era que entre ellos vivía la salvación del mundo. De seguro lo ridiculizaban y criticaban. Nadie es profeta en su pueblo. María tenía la inmensa labor de proteger, educar y alentar a su niño precioso. Cómo toda madre se desvivía y se afectaba por las tribulaciones de su hijo. El amor y el sacrificio de madre no se puede comparar con ninguno. Las penas y las alegrías que se experimentan por los hijos pueden enorgullecer como tambien pueden desquiciar. * La vida de Jesucristo en la tierra, tiene que haber tenido a María en un constante vaivén de emociones. Desde alegría infinita hasta la amargura mas desconsolador. Pregúntale a alguien que haya perdido un hijo. Es peor que morir. Es una sentencia de infelicidad perpetua. Una amargura que nunca merma, que nunca se acaba. * Su vida imitaba las vidas de toda madre. Luchadoras, sensibles, cariñosas, piadosas, bondadosas, creativas, trabajadoras y comprensivas. Las madres de este mundo son los que de verdad crean y crían. Como todos saben lo más que se quiere es a la madre. La gran cantidad de canciones, poemas y tributos dedicados a las madres a través de la historia nunca darán a basto para hacerle justicia a la verdadera joya entre las creaciones de nuestro Dios. La dulzura y la belleza de la mujer hacen esta existencia soportable, vivible. Sin la compañía de una mujer, el hombre es sólo una fuerza, sin dirección y sin diseño. La interacción entre parejas que se quieren es algo realmente grandioso, sin igual. Y el amor que se siente por una mujer sólo se compara con amor divino. Pero el amor de madre es cosa de leyenda. * Nuestra virgen, tan querida y adorada por sus fieles hijos y a la vez criticada y negada por otros. Este mundo no lo entiende nadie. ¿Que se creen? Que Jesucristo bajo del cielo en una carroza de oro llevada por caballos blancos, junto con un combo de ángeles tocando trompetas al compás de los truenos y relámpagos. No. Jesucristo, la salvación del mundo, la figura más grande de la historia, mi Dios, nació de mujer. Y cómo puedes cuestionar la grandeza de María, y alabar a su hijo como Dios. Que Lutero o prensejo hayan podido influenciar a las masas protestantes durante la Edad Media, son otra razón para maravillar de la soberbia del hombre. Todo lo saben y todo lo ven. Pueden tener una figura de un sapo en la sala, pero no una imagen del Hijo del Hombre. Pueden tener un cuadro de guineos y manzanas en un plato colgado en la pared, pero no una pintura representando a nuestra Divina Madre. Si en vez de estar criticando, estuvieran repartiendo ese caudal que los permite construir rascacielos y canales de compra por televisión, quizas entendieran que menospreciar a la Virgen equivale a despreciar a todas las madres. Sólo hay que contemplar a una señora rezándole a la Virgen para saber que estrecho y poderoso es el lazo que une a las madres del mundo con María. * Para sus fieles, María es la encarnación del amor y del cuido, de la atención y la comprensión. Significa la pureza de alma necesaria para recibir la gloria del Espíritu Santo. Su disposición para llevar tan gran carga para su Señor nos demuestra los sacrificios que todos debemos hacer para acatar a la voluntad del Señor y su preciosa palabra. Yo que tengo la mejor de las madres sé lo orgulloso que debió sentirse Jesús de María, quien estuvo con él hasta el final. Y sé que está con mi Dios ahora mismo atendiendo a las penas y alegrías de sus hijos aquí en la tierra. Alabo a Jesús por traerme su preciosa palabra y cambiar mi vida, pero tambien lo alabo por haberme presentado a María. Porque dirán que Jesús es el Hijo del Hombre, pero mienten, Jesús es el Hijo de la Mujer. Luis Nieves Sánchez, SSN. |