MEDIOCRIDAD La vida diaria, la rutina, esa dosis de trabajo y responsabilidades que nos bombardea continuamente cansa. Claro que cansa! Mucho trabajo, poco descanso, las presiones que nos envuelven, las preocupaciones que nos agitan y los nervios que nos atacan pueden hacer una existencia normal, una dura lucha contra el reloj y las necesidades de la familia. No hay tiempo para lo que uno quiere y sus esfuerzos son para poder hacer lo mínimo para cumplir y yá. El ánimo y el gozo que debe haber en tu vida está sofocado por los problemas reales y percibidos que parecen grandes e invencibles. Añádale a eso alguna prueba inesperada, que sacuda a la familia, algo que duela, y el panorama se transforma en un desierto árido, seco y sin vida. La felicidad no parece existir en este laberinto de lucha y pena. Un remolino que nos tiene atrapado y promete ahogarnos.

* La conformidad se nos apodera y con los años se convierte en nuestra manera de ser. Hacemos las cosas que no nos saquen de nuestra rutina, nuestra area, nuestros amigos, nuestras costumbres. Esa persona que quería cambiar el mundo se estancó en la mediocridad. En su trabajo, con sus amistades, familia e Iglesia sus esfuerzos son meramente actos de presencia. Su espíritu no está de lleno en sus obras, dentro y fuera de la iglesia. En vez de ayudar, miran; en vez de cantar, se rascan; en vez de orar se arreglan la camisa o chequean el celular. Este comportamiento refleja el  comportamiento dentro del  hogar y de la oficina.

* Jesús quiere que abrazes la vida de lleno. La familia, su trabajo y la Iglesia te exigen que luches con todo tu corazón y con todo tu ser. Sirve y cuida de tu familia como si fuera el último día que los fuera ver. Trabaja y mejorate, tu carrera o tu oficio son bases fundamentales para calmar las ansias  que trae el sobrevivir en la econmía de hoy. Pero sobre todo, abre tu corazón y deje que la palabra de nuestro Cristo Rey te llena de paz y sosiego. Solo con Jesús se puede. Busca por ahí, no hay más nada. ¿Quien te puede guiar en todos tus pasos? Las enseñanzas de Jesús siguen funcionando. Jesús te sigue esperando. ¿Porqué esperas la tragedia para reconocer que Cristo es tu único camino?

* Entrégate a tu Señor Salvador, vive su palabra y ayuda a otros a conocer su maravilloso plan de vida. No seas mediocre en nada. Asombra tu familia y amistades, dales sólo lo mejor de tí. Ellos se darán cuenta y te sentiras mejor viviendo con Cristo que sin él.  Recuerda Dios dijo, “me amarás con todo tu alma y todo tu ser”. Aplica sus enseñanzas a tu vida diaria y verás como todo encuentra sentido y tus esfuerzos serán premiados con una paz y tranquilidad que sólo viene de vivir con nuestro Señor Jesucristo.        Luis Nieves Sánchez, SSN.

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